miércoles, 12 de septiembre de 2012

Violencia Familiar y el inicio a las Adicciones

Por su complejidad y aumento significativo en las estadísticas, la adicción a las drogas y la violencia familiar representan dos serios problemas sociales y de salud pública que es necesario atender.



Vamos a definir la violencia Intrafamiliar como aquella violencia que tiene lugar dentro de la familia, ya sea que el agresor comparta o haya compartido el mismo domicilio, y que comprende, entre otros, violación, maltrato físico, psicológico y abuso sexual. 

Entendemos que la violencia doméstica es un modelo de conductas aprendidas, coercitivas que involucran abuso físico o la amenaza de abuso físico. También puede incluir abuso psicológico repetido, ataque sexual, aislamiento social progresivo, castigo, intimidación y/o coerción económica. 

Hay autores que señalan que la violencia Intrafamiliar se da básicamente por tres factores; uno de ellos es la falta de control de impulsos, la carencia afectiva y la incapacidad para resolver problemas adecuadamente; y además en algunas personas podrían aparecer variables de abuso de alcohol y drogas. 

  1. La violencia familiar es una de las principales causas de lesiones y muerte de mujeres...
  2. La violencia familiar y las adicciones "son problemas que suelen ir de la mano.
  3. Por lo que toca al problema adictivo, por ejemplo, los jóvenes inician el consumo de drogas a edades cada vez más tempranas, y casi siempre consumen más de una. lo que incrementa el uso de estupefacientes y el abuso del alcohol.

El niño y la niña golpeados 


Todos sabemos que siempre es triste y doloroso arrastrar la vida cuando no se recibió amor, sobre todo de los padres durante la niñez. Todo el que ha estudiado siquiera un poco al ser humano, le va a decir que los cinco primeros años de la vida dejan una marca imborrable para toda la vida, para bien o para mal. Por eso, el privar a un niño de amor es como privar de fertilizante a un árbol que empieza a crecer, pero el golpearlo es como echarle veneno, lo va a terminar de matar psicológicamente y emocionalmente, o mejor va a crecer herido de muerte. Pero hay golpes y golpes, algunos golpes sacan sangre o dejan morados, incluso un mal golpe puede producir la muerte, pero hay otros mas sutiles que no se ven, pero que se graban a fuego lento no sólo en mente sino en la identidad de ese niño o de esa niña. Se graban en su "yo", y los frutos de estos golpes emocionales se van a ver después en sus relaciones con personas significativas y en su relación con el mundo. 

Me gustaría hablar un poco más detalladamente de esos golpes, que solamente los ven o los oyen quienes los dan, aunque no piensen en las consecuencias futuras y terribles que van a traer en sus hijos. 

Está claro, que cuando se repiten los golpes físicos, pero sobre todo los psicológicos o emocionales, se va agotando el amor. Nosotros los adultos sabemos como duele el silencio, tal vez más que las palabras ofensivas. Ese silencio es el peor de los castigos, ahora imagínese a un niño que no ha hecho nada y no se le habla, y no se le abraza y acaricia, cómo se va conformando su identidad...pensemos en eso. 

¿Han pensado en el daño que hacen a sus hijos, posiblemente muchas veces sin darse cuenta, cuando en lugar de relacionarse con sus hijos pequeños están preocupados del trabajo, con la limpieza, etc., en forma obsesiva y perfeccionista la casa? Son golpes lentos que van formando defectuosamente la escultura de su hijo. 

Silencio y ausencia, cuando se reprocha al hijo los pequeños errores pero cierras tu corazón y tu boca cuando hace algo bien. Por, ejemplo, cuando el niño empezó el kinder e hizo un dibujo, que pudo ser cuatro rayas cruzadas, pero que para él era una obra de arte, en lugar de abrazarlo o alabarlo, guardaste silencio. Con ello se produce en el hijo que aprenda a ver sólo los errores, pero no lo bueno que hay en sus personas. 

Todos estos golpes emocionales y psicológicos, hacen tanto daño en la niñez porque el niño o la niña no sabe defenderse; su mente apenas empieza a desarrollar lentamente ciertos mecanismos de defensa para poder filtrar y analizar lo que ve y oye. Su mente es como una esponja: recibe todo. No tiene capacidad para decir esto es verdad o no es verdad, lo que dicen es justo o injusto. Por eso los mensajes-golpes son como olas gigantescas que llegan sin control a lo más profundo de ese ser indefenso. Pero que distinta es la niñez y el futuro de sus hijos cuando ellos palpan el amor entre su padre y su madre, cuando ellos desde pequeños ven que su madre recibe con un beso, un abrazo al padre que llega del trabajo, o cuando el padre viene con un ramo de flores para su esposa o le da un beso a su esposa. Son detalles que se van grabando en el alma de los niños, que van modelando su personalidad, que van llenando de amor ese tanque-corazón. Créame, esa será la mejor herencia que podrá dejar a sus hijos

Las causas de la codependencia

"En todas las familias existe cierta disfuncionalidad en mayor o menor grado. A menudo las personas codependientes han sido objeto de algún tipo de abuso físico o verbal, o sufrieron el abandono de uno de sus padres o de ambos, ya sea físico o emocional."

El codependiente busca alivio en alguna adicción para "anestesiarse" ante su dolor. A veces lo hace a través de relaciones personales disfuncionales y muchas veces dañinas; o mediante adicciones al dinero, el sexo, la ira, las drogas, la bebida, etc. El codependiente está atado a lo que le sucedió en su familia de origen y se siente internamente torturado por ello, aunque la mayoría de las veces no se da cuenta de lo que le está sucediendo.

Cada uno de nosotros tenemos una necesidad innata de recibir amor. A esta necesidad la podemos llamar "el tanque del amor". Al nacer el niño, ese tanque está vacío. Si los padres son personas emocionalmente sanas cuyos tanques de amor están llenos, pueden llenar el tanque de sus hijos y estos crecerán y se desarrollarán psicológicamente sanos. Sin embargo, si uno de los padres o ambos no tenían lleno su propio tanque, lo más probable es que el niño no reciba suficiente amor porque su padre o su madre no lo tuvieron para darlo. Esta falta de amor deja cicatrices en el alma de los niños que llevan a ciertos comportamientos disfuncionales en la adultez, como la codependencia. El codependiente no puede dar lo que no recibió, por lo tanto, la codependencia se convierte en un círculo vicioso que continúa de generación en generación si no se busca ayuda psicológica.

Los niños de familias disfuncionales crecieron sin haber escuchado mensajes importantes de sus padres tales como ; "eres muy inteligente", "estás haciendo un buen trabajo" o "gracias mi amor, agradezco mucho tu ayuda." Debido a ello al crecer se sienten abandonados, tienen baja autoestima y buscan la aprobación de otras personas para sentirse mejor consigo mismos. A veces su hambre de amor y aprobación son tan grandes al llegar a la adolescencia o la adultez, que están dispuestos a soportar cualquier cosa, con tal de recibir aunque solo sean "migajas" de cariño y atención.

Dinámica de la VIF:

Al principio de la mayoría de las relaciones es muy difícil que aparezca la violencia. Durante este período se muestra un comportamiento positivo. Cada miembro de la pareja muestra su mejor faceta. La posibilidad de que la pareja termine es muy alta si ocurriera algún episodio de violencia.

FASE 1. ACUMULACIÓN DE TENSION
  • La dinámica de la violencia Intrafamiliar existe como un ciclo, que pasa por tres fases:
  • A medida que la relación continúa, se incrementa la demanda así como el stress.
  • Hay un incremento del comportamiento agresivo, más habitualmente hacia objetos que hacia la pareja. Por ejemplo, dar portazos, arrojar objetos, romper cosas.
  • El comportamiento violento es reforzado por el alivio de la tensión luego de la violencia.
  • La violencia se mueve desde las cosas hacia la pareja y puede haber un aumento del abuso verbal y del abuso físico.
  • La pareja intenta modificar su comportamiento a fin de evitar la violencia. Por ejemplo: mantener la casa cada vez más limpia, a los chicos más silenciosos, etc.
  • El abuso físico y verbal continúa.
  • La mujer comienza a sentirse responsable por el abuso.
  • El violento se pone obsesivamente celoso y trata de controlar todo lo que puede: el tiempo y comportamiento de la mujer (cómo se viste, adónde va, con quién está, etc.)
  • El violento trata de aislar a la víctima de su familia y amistades. Puede decirle, por ejemplo, que si se aman no necesitan a nadie más, o que los de afuera son de palo, o que le llenan la cabeza, o que están locos etc. 
  • Esta fase difiere según los casos. La duración puede ser de semanas, días, meses o años. Se va acortando con el transcurrir del tiempo.
FASE 2. EPISODIO AGUDO DE VIOLENCIA
  • Aparece la necesidad de descargar las tensiones acumuladas
  • El abusador hace una elección acerca de su violencia. Decide tiempo y lugar para el episodio, hace una elección consciente sobre qué parte del cuerpo golpear y cómo lo va a hacer.
  • Como resultado del episodio la tensión y el stress desaparecen en el abusador. Si hay intervención policial él se muestra calmo y relajado, en tanto que la mujer aparece confundida e histérica debido a la violencia padecida.
FASE 3. ETAPA DE CALMA, ARREPENTIMIENTO O LUNA DE MIEL
  • Se caracteriza por un período de calma, no violento y de muestras de amor y cariño.
  • En esta fase, puede suceder que el golpeador tome a su cargo una parte de la responsabilidad por el episodio agudo, dándole a la pareja la esperanza de algún cambio en la situación a futuro. Actúan como si nada hubiera sucedido, prometen buscar ayuda, prometen no volver a hacerlo, etc.
  • Si no hay intervención y la relación continúa, hay una gran posibilidad de que la violencia haga una escalada y su severidad aumente.
  • A menos que el golpeador reciba ayuda para aprender métodos apropiados para manejar su stress, esta etapa sólo durará un tiempo y se volverá a comenzar el ciclo, que se retroalimenta a sí mismo.
Luego de un tiempo se vuelva a la primera fase y todo comienza otra vez.

El hombre agresor no se cura por sí solo, debe tener un tratamiento. Si la esposa permanece junto a él, el ciclo va a comenzar una y otra vez, cada vez con más violencia.
Personalidad del maltratador:

Los agresores suelen venir de hogares violentos, suelen padecer trastornos psicológicos y muchos de ellos utilizan el alcohol y las drogas lo que produce que se potencie su agresividad. Tienen un perfil determinado de inmadurez, dependencia afectiva, inseguridad, emocionalmente inestables, impaciente e impulsivos.

Los agresores trasladan habitualmente la agresión que han acumulado en otros ámbitos hacia sus mujeres.

Maltratador, frecuentemente es una persona aislada, no tiene amigos cercanos, celoso (celotipia), baja autoestima que le ocasiona frustración y debido a eso se genera en actitudes de violencia.

Una investigación de los psicólogos norteamericanos, el Dr. John Gottman y Dr. Neil Jacobson. Señalan que los hombres maltratadores caen en dos categorías: pitbull y cobra, con sus propias características personales:

Pit bull:
  • Solamente es violento con las personas que ama
  • Celoso y tiene miedo al abandono
  • Priva a pareja de su independencia
  • Pronto ora, vigilar y atacar públicamente a su propia pareja
  • Su cuerpo reacciona violentamente durante una discusión
  • Tiene potencial para la rehabilitación
  • No ha sido acusado de ningún crimen
  • Posiblemente tuvo un padre abusivo.
Cobra:
  • Agresivo con todo el mundo
  • Propenso a amenazar con cuchillos o revólveres
  • Se calma internamente, según se vuelve agresivo
  • Difícil de tratar en terapia psicológica
  • Uno depende emocionalmente de otra persona, pero insiste que su pareja haga lo que él quiere.
  • Posiblemente haya sido acusado de algún crimen
  • Abusa de alcohol y drogas.

El pitbull espía a su mujer, es celópata, cae bien a todas las personas, excepto a sus novias o esposas. El cobra es un sociópata, frío, calculador, puede ser cálido. El maltrato no cesa por sí solo.

Después de que la mujer ha sido físicamente maltratada y tiene miedo, a veces cesa este tipo de abuso y lo reemplaza con un constante maltrato psicológico, a través del cual le deja saber a su víctima, que el abuso físico podría continuar en cualquier momento.

En ocasiones la violencia del maltratador oculta el miedo o la inseguridad, que sintió de niño ante un padre abusivo que lo golpeaba con frecuencia, al llegar a ser un adulto prefiere adoptar la personalidad del padre abusador a sentirse débil y asustado. En otros casos, los comportamientos ofensivos son la consecuencia de una niñez demasiado permisiva durante la cual los padres complacieron al niño en todo. Esto lleva al niño a creerse superior al llegar a ser un adulto y a pensar que él está por encima de la ley. O sea, que puede hacer lo que quiera y abusar de quien quiera. Piensa que se merece un trato especial, mejor que el que se les da a los demás.

La violencia doméstica no siempre resulta fácil de definir o reconocer. En términos generales podríamos designarla como el uso deliberado de la fuerza para controlar o manipular a la pareja o al ambiente más cercano.

Se trata del abuso psicológico, sexual o físico habitual. Sucede entre personas relacionadas afectivamente, como son marido y mujer o adultos contra los menores que viven en un mismo hogar.

La violencia doméstica no es solamente el abuso físico, los golpes, o las heridas. Son aún más terribles la violencia psicológica y la sexual por el trauma que causan, que la violencia física, que todo el mundo puede ver. Hay violencia cuando se ataca la integridad emocional o espiritual de una persona.

La violencia psicológica se detecta con mayor dificultad. Quien ha sufrido violencia física tiene huellas visibles y puede lograr ayuda más fácilmente. Sin embargo, a la víctima que lleva cicatrices de tipo psicológicas le resulta más difícil comprobarlo. También lo dificulta, por ejemplo, la habilidad manipuladora de su esposo que presenta a su esposa como exagerada en sus quejas o simplemente como loca..

A la violencia física precede, a veces, años de violencia psicológica. La violencia psicológica es, despreciar a la mujer, insultarla de tal manera, que llega un momento en que esa mujer maltratada psicológicamente, ya cree que esos golpes se los merece. Y qué difícil es convencer a una mujer de que vaya a pedir auxilio cuando cree que no lo necesita.

Hay mujeres que se avergüenzan por lo que les sucede y que hasta se creen merecedoras de los abusos. Por eso prefieren mantenerlos en secreto y así esa situación puede prolongarse durante años. Los que maltratan a sus víctimas lo hacen de acuerdo a un patrón de abuso psicológico.

Igual que en el caso del alcohólico, el que golpea a una mujer o la maltrata psicológica o sexualmente, lo primero que hará es negarlo.

Negación es decir: "No, es que yo le pego con razón". No hay ninguna razón para golpear a una mujer, ni a nadie. Pero lo niegan. Dicen: "Yo no la he golpeado, yo no le hecho nada, sólo tocarla".

Otra forma de abuso psicológico es el aislamiento, en que le hacen el vacío a la mujer, ni le hablan, ni la miran y entonces ella se va creyendo que se merece ese trato.

La intimidación es también un abuso. "Si dices algo te mato." Muchas mujeres no se atreven a hablar, por las amenazas que sus maridos o sus compañeros lanzan contra ellas.

Tanto el adicto a cualquier droga como el abusador, siempre tienen excusas y le echan la culpa a alguien.

También dentro de ese hábito de abuso psicológico está el abuso económico. "Si dices algo no te voy a dar la mensualidad".

Dentro de ese abuso psicológico de los maridos que golpean (lo que se llama en psicología la triangulación), hay otro tipo de abuso: utilizar a los hijos para hacerles sentir culpables a las esposas. En este caso los hijos sirven de mensajeros: "dile a tu madre que..."

Las amenazas a través de los hijos, las amenazas de que le van a quitar al hijo, todos estos son abusos psicológicos que preceden al abuso físico.

Todos estos abusos impiden que la mujer deje el hogar, ese hogar violento. Es que esa violencia psicológica a que están sometidas muchas mujeres, es más horrorosa que el abuso físico. Pregúntele a cualquier mujer a la cual han maltratado físicamente qué es lo que le duele más; si las palabras hirientes, los desprecios o los golpes. Los golpes se pasan, los abusos psicológicos, los insultos, los desprecios se clavan en el corazón.

Manifestaciones de violencia psicológica:
a) Abuso verbal: Rebajar, insultar, ridiculizar, humillar, utilizar juegos mentales e ironías para confundir, etc.  
b) Intimidación: Asustar con miradas, gestos o gritos. Arrojar objetos o destrozar la propiedad.  
c) Amenazas: De herir, matar, suicidarse, llevarse a los niños.  
d) Abuso económico: Control abusivo de finanzas, recompensas o castigos monetarios, impedirle trabajar aunque sea necesario para el sostén de la familia, etc.  
e) Abuso sexual: Imposición del uso de anticonceptivos, presiones para abortar, menosprecio sexual, imposición de relaciones sexuales contra la propia voluntad o contrarias a la naturaleza.  
f) Aislamiento: Control abusivo de la vida del otro, mediante vigilancia de sus actos y movimientos, escucha de sus conversaciones, impedimento de cultivar amistades, etc.  
g) Desprecio: Tratar al otro como inferior, tomar las decisiones importantes sin consultar al otro. 

¿Por qué se mantiene la mujer en esta relación?

La persona abusada se vuelve codependiente de su marido (el agresor), aún después de ser golpeada. Es frecuente escuchar esta frase: "Es que yo lo quiero tanto". Personas que llevan años soportando golpes dicen: "Yo no me separo porque lo quiero". Es imposible querer a una persona que te está tratando como si fueras un animal, eso es depender de esa persona.

Otro motivo por el cual algunas mujeres no se separan de este problema de codependencia, es que las anima la familia y lamentablemente la Iglesia, a permanecer con el abusador. Sobre todo la familia les aconseja que mantengan esa relación por "el bien de tus hijos". "¿Cómo vas a dejar a tus hijos sin padre?", les dicen.

¿Qué es mejor, tener un padre que golpea a su madre y que luego golpeará a sus hijos, o no tener padre? Se les hace mucho más daño a los hijos cuando ven que su padre golpea a su madre. Para los niños pequeños la madre es la base de toda su vida, la base de su afectividad, la base de su seguridad. Si una madre es golpeada, sus hijos se derrumban afectivamente. Es mucho mejor separase. Yo no estoy a favor del divorcio, pero la separación es, a veces, menos dañina.

A veces las mujeres no se separan y sufren en silencio por miedo a perder su seguridad económica y la de sus hijos. Esto sucede sobre todo en la mujer que no tiene educación.

Otras veces no se separan debido a las amenazas de más violencia o de muerte, si intentan separarse. "Si le dices algo a la policía te mato".

Cuando se pregunta a algunas mujeres por qué aguantaron maltrato durante años, la respuesta más común es ésta: "Por mis hijos; no quería que se criaran sin un padre". Parece una respuesta válida, pero si la analizamos profundamente descubrimos su inconsistencia. Sucede que en una situación de violencia los hijos también sufren. El crecimiento en una atmósfera de miedo, tensión y terror influirá negativamente en su desarrollo emocional y más tarde se manifestará en el abandono escolar, en el uso de drogas, en desórdenes psicológicos y en violencia y delincuencia.

En muchos casos influye el factor económico. Soportan cuanta vejación venga con tal de no perder la seguridad económica para sí y sus hijos. Se trata generalmente de mujeres con poca preparación académica, conscientes de que sin el marido no podrían vivir cómodamente.

Lo peor es que la mujer repetidamente abusada se destruye psicológicamente. Su yo, su identidad individual. Eso la incapacita para tomar las decisiones correctas. Cae en la ambivalencia efectiva ("¡Qué bueno es él cuando no me golpea!"); su autoestima queda por los suelos hasta creer ella misma que merece tales insultos y golpes.

Cuando una persona cae a ese nivel, su capacidad de decisión queda prácticamente anulada, porque el principio vital está herido de muerte. Si a una persona así aplastada se le amenaza con un "Si me denuncias, te mato", se sentirá paralizada. Quizás en un último intento de supervivencia reaccione, pero usando las mismas armas que a ella la han destruido.

El amor no debe doler. El amor implica confianza, protección, respeto a los gustos del otro, comunicación, caricias, ayudas al crecimiento emocional y espiritual. Consiste en compartir la vida con alegría, dialogar sobre las diferencias y preferencias, y respetar la integridad física, moral y espiritual de la persona amada.

Las mujeres que aguantan una relación abusiva indefinidamente acaban perdiendo su salud física y menta, se enferman, toda la familia termina enferma. Las mujeres en situaciones abusivas pierden su autoestima. No saben protegerse, ni se dan cuenta del peligro que corren.
El porqué de la violencia doméstica

Primero hay una raíz cultural histórica. Durante mucho tiempo nuestra sociedad ha sido muy machista, el hombre ha creído que tiene el derecho primario a controlar, a disciplinar con severidad, incluso a abusar de la vida de la mujer y de los hijos. Eso ha sucedido bajo la apariencia del rol económico del hombre, proveedor de la alimentación.

No crea que en EE.UU. no se golpea a la mujer. El padre americano, en tiempos de la colonia, tenía derecho hasta de matar al hijo cuando no le obedecía.

Otra causa es la cultura actual. La gente se tira de los pelos. ¿Por qué pasa esto? El modelo presente de nuestra sociedad está reforzando el uso de la fuerza para resolver los problemas. Por eso el abusador usa la fuerza física, para mantener el poder y el control sobre la mujer, porque ha aprendido que la violencia es efectiva para obtener ese fin de control y como ellos no han sufrido las consecuencias, las mujeres se han callado.
La violencia doméstica ocurre en todos los niveles de la sociedad, no solamente en las familias pobres. En las familias ricas sucede lo mismo. Lo que pasa es que una mujer a quien le dieron una paliza, si tiene dinero, se va tranquilamente a una clínica privada y aquí no ha pasado nada. Las que son pobres tienen que ir al hospital y allí los médicos dicen: "A esta mujer la han golpeado" y la policía se encarga de eso.
Entre blancos, negros, amarillos, católicos, judíos, protestantes y evangélicos; entre todos, existe la violencia doméstica. Pero no por ser protestantes o católicos, sino, por no ser como deben ser.  
Otra causa de este problema son los medios de comunicación. En la televisión la violencia es glorificada, los estereotipos que nos presentan son de violencia sexual. Cuando un marido por la fuerza tiene relaciones sexuales con su esposa, eso se llama violencia sexual, porque la mujer también tiene derecho a decir que no. Si a una mujer, como yo oigo todos los días, se le insulta, se le veja, se le dice barbaridades, no se le habla y solamente se la utiliza para tener relaciones sexuales con ella; ¿Cómo va a querer estar con su marido? Tiene el derecho a decir que no, todo el derecho del mundo.
En muchos casos, también la violencia doméstica está íntimamente relacionada con el alcohol y las drogas. ¿Qué sucede cuando una persona consume drogas o se emborracha? En esta parte del cerebro tenemos los centros vitales, comunes con los animales y allí está el centro de la agresividad o del instinto agresivo. Todos los hombres y las mujeres lo tenemos. Pero en la persona normal, esos centros se comunican con la parte consciente del hombre, lo cual diferencia al hombre del animal.
Cuando uno toma alcohol o usa cualquier droga, estos centros quedan como un barco sin timón. Y ¿Qué le pasa a un barco sin timón? Pues se estrella contra las rocas. Sobre todo la agresividad, el instinto sexual, quedan sin control. Entonces viene el golpear a la mujer y a los hijos bajo el efecto del alcohol y el abusar de la mujer sexualmente. El 50 % de los casos (que se conocen) de abuso sexual entre los hijos, es entre personas alcohólicas o adictas, porque surge el animal que hay dentro de nosotros mismo.
Los recuerdos, los valores, los consejos, cuando uno usa o abusa del alcohol o drogas, no funcionan y viene la violencia doméstica.

A pesar de la llamada "liberación femenina" (que en realidad muchas veces ha llevado a la mujer a mayor esclavitud), todavía hay hombres que consideran a esposa e hijos como objetos de su propiedad. Por eso se creen con el derecho a descargar sobre ellos su frustración o malhumor maltratándolos a su antojo.
Como los hijos imitan a padres, se da con frecuencia que quienes en la niñez fueron testigos de abusos físicos entre sus padres, repiten la misma conducta cuando llegan al estado adulto. Aprendieron que los problemas y conflictos se afrontan con la fuerza bruta.

Ese aprendizaje negativo se arraiga tanto que muchas veces pasa de generación en generación. Si a esto se añade la "glorificación" de la violencia en los medios de comunicación, podemos entender el por qué muchos seres humanos recurren a la violencia, a veces con una frialdad que asusta más que el mismo acto violento.
La experiencia enseña que muchos de los abusadores familiares parecen "mosquitas muertas"; pasan por personas educadas y suaves, pero en el fondo son individuos celosos con una pobre imagen de sí mismos y que viven en un mundo irreal. Si a esas personas les da por tomarse unos tragos de más, cosa frecuente, la explosión violenta será mucho mayor.
¿Qué pasa con las víctimas de la violencia familiar?
Muchas siguen sufriendo hasta quedar completamente destruidas física, psicológica y moralmente. Otras acusan a sus agresores ante la policía, que muchas veces no toma debidas cartas en el asunto. Y ocurre, además, lo que no quisiéramos que ocurriera: La víctima también se vuelve violenta.
Entendemos que las personas que sufren hambre endémica se subleven y hasta se alcen en armas. ¿Por qué no entendemos que una mujer pisoteada, escarnecida, degradada en lo más íntimo de su ser pueda explotar y volverse violenta? Eso, aunque no se justifique, se explica.

martes, 11 de septiembre de 2012

Importancia de los Valores familiares contra las drogas

La familia tiene gran importancia en la cultura hispana. Los valores familiares pueden proveerle un sistema de apoyo sólido a su adolescente para ayudarlo a tener un futuro prometedor y exitoso. Enfatizar estos mismos valores y las relaciones familiares puede ayudar a mantener a su adolescente alejado de las drogas.

Los estudios demuestran que los adolescentes cuyos padres se involucran en sus vidas tienen una menor probabilidad de abusar de las drogas. De hecho, casi dos terceras partes de los jóvenes hispanos indican que la posibilidad de enfadar a sus padres o perder el respeto de la familia y amigos, son algunas de las razones principales para no usar drogas 1. El inculcar estos valores culturales en su adolescente a una edad temprana, puede ayudar a mantenerlo sano y libre de las drogas.

A continuación detallamos algunas maneras de utilizar sus lazos familiares para ayudar a su adolescente a evitar comportamientos riesgosos:

Exprese su punto de vista - No asuma que sus hijos saben cómo usted piensa. Exprese su punto de vista en forma clara y precisa cuando se trate de sustancias peligrosas como el alcohol, el tabaco y otras drogas. Dígale a sus hijos que usted no está de acuerdo en que consuman alcohol, tabaco y otras drogas porque los quiere. Cerciórese de que ellos entiendan que esta regla se aplica también en las casas ajenas.

Comuníquese con su adolescente – Sea honesto y entienda a sus hijos. Comparta sus valores y expectativas y exprese los peligros y riesgos asociados con el uso de las drogas. Asegúrese de escuchar a su adolescente cuando este le hable sobre los desafíos o presiones que enfrenta en la escuela o entre amigos. 

Pase tiempo juntos en familia – Designe tiempo exclusivo para la familia, como sentarse juntos para cenar o ir al cine.

Haga preguntas – Pregúntele a sus adolescentes sobre lo que está ocurriendo en sus vidas. Esté al tanto de donde andan y con quien se encuentran. Pídales que se mantengan en contacto regularmente.

Sea un buen ejemplo – Exhiba el comportamiento que quisiera que su adolescente imitara. Si usted abusa del alcohol o las drogas, sus hijos van a seguir su ejemplo. O si usted se ríe al ver un borracho o endrogado en las películas, usted podría estar enviando el mensaje equivocado a sus hijos.

Como Evitar que su hijo consuma drogas. (II)

Les damos algunas pautas de conducta a seguir ya que como padres muchas veces cometemos errores que pueden ser perjudiciales en el proceso de la adolescencia y en el despertar de la curiosidad ante la droga.


EVITE:

1. Administrar castigos severos para evitar la agresividad del hijo, porque esto puede ocasionar que sean poco agresivos en casa y muy agresivos fuera del hogar (=sumisión).

2. Ignorar los problemas escolares y personales de sus hijos porque considera que son "cosas de niños".

3. Hablar como si lo supiera todo, sin escuchar sus opiniones y vivencias.

4. Tomar medidas de coacción, sin razonar, que limite su libertad abusivamente.

5. Mantener posturas excesivamente tolerantes.

6. No tener tiempo para ellos.

7. Ocultarles información en todo aquello que les pueda afectar ahora o en el futuro.

8. Que dependan de usted, excesivamente y sin necesidad.

9. Hacer de su hogar un sitio inaguantable.

10. Que existan contradicciones, con respecto a la educación de sus hijos, entre el padre y la madre.

PROCURE:

1. Sentirse a gusto con ellos, participe con ellos en el ambiente familiar.

2. Escucharles y razonar cuando no estén de acuerdo con sus opiniones.

3. Seguir su rendimiento escolar y atender a los problemas que vayan surgiendo en su desarrollo.

4. Ayudarles y facilitarles la comunicación con los demás.

5. Informar a sus hijos sobre estos temas de interés para ellos, con veracidad y credibilidad, teniendo en cuenta su edad. Formarse para poder informar y mantener su papel de educador.

6. Reducir el consumo habitual de drogas legales (alcohol, tabaco, etc...), pues no debe olvidarse que es un modelo a imitar.

7. Sugerir actividades de tiempo libre, deportivas, culturales, fomentándolas desde la familia.

8. Facilitar el contacto a sus hijos con asociaciones juveniles, grupos deportivos y ecológicos, alentando su integración en estas actividades.

domingo, 9 de septiembre de 2012

Los síntomas de depresión y manía


No todas las personas que sufren depresión o manía manifiestan todos los síntomas. Algunos tienen pocos síntomas, mientras que otros pueden tener muchos. La severidad de los síntomas varía de una persona a otra y también puede variar con el transcurso del tiempo.

La depresión
  • Persistente tristeza, ansiedad o sentirse “vacío”
  • Sentimientos de desesperación, pesimismo
  • Sentimientos de culpa, inutilidad, impotencia
  • Pérdida de interés o aplacer en pasatiempos favoritos y actividades que antes disfrutaba, incluyendo las relaciones sexuales
  • Falta de energía, fatiga, sensación de letargo, dejadez o flojera
  • Dificultad para concentrarse y tomar decisiones, mala memoria
  • Problemas de sueño, se despierta muy temprano en la mañana, o duerme demasiado
  • Cambios en el apetito y/o peso
  • Pensamientos de muerte o suicidio, o intentos de suicidio
  • Inquietud, irritabilidad
  • Síntomas físicos persistentes tales como dolores de cabeza, trastornos digestivos y dolores crónicos que no responden a tratamientos de rutina“Uno no tiene interés en pensar en el futuro porque siente que no hay futuro”.-Shaun Colten, campeón nacional de salto de trampolín“No sentía que había descansado. Siempre estaba cansado. Podía dormir de una hora hasta ocho horas y siempre me sentía cansado”.-Rene Ruballo, oficial de la policía
La manía
  • Exaltación anormal o excesiva
  • Irritabilidad inusual
  • Menos necesidad de dormir
  • Ideas de grandiosidad
  • Aumento en el hablar
  • Pensamientos acelerados
  • Mayor deseo sexual
  • Energía considerablemente mayor
  • Falta de criterio
  • Comportamiento social inapropiado
Tipos de depresión

La depresión se presenta en varias formas, al igual que otras enfermedades, como las enfermedades cardíacas. Este folleto describe tres tipos comunes de trastornos depresivos. Dentro de estos tipos hay variaciones en el número de síntomas, su severidad y persistencia.

La depresión mayor (o trastorno depresivo mayor) se manifiesta con una combinación de síntomas (vea la lista de síntomas a continuación) que interfieren con la capacidad de trabajar, estudiar, dormir, comer y disfrutar de las actividades que antes eran placenteras. Un episodio depresivo mayor puede ocurrir una sola vez, pero con frecuencia ocurren varios episodios durante el transcurso de la vida. En el caso de depresión mayor crónica, es posible que la persona afectada necesite continuar con el tratamiento indefinidamente.

Un tipo menos severo de depresión, la distimia (o trastorno distímico), se manifiesta con síntomas duraderos que no incapacitan seriamente, pero impiden que la persona afectada funcione bien o se sienta bien. Muchas personas con distimia también sufren episodios depresivos mayores en algunas etapas de la vida.

Otro tipo de enfermedad depresiva es el trastorno bipolar (o trastorno maníaco-depresivo). El trastorno bipolar se caracteriza por cambios cíclicos en el estado de ánimo: estados de euforia (manía) y de decaimiento (depresión) severos, a menudo con períodos de estado de ánimo normal entre éstos. Algunas veces los cambios en el estado de ánimo son drásticos y rápidos, pero generalmente son graduales. Una persona, cuando está en el ciclo depresivo, puede tener uno o todos los síntomas de depresión. En el ciclo de manía, la persona puede presentar síntomas de hiperactividad, hablar demasiado y tener mucha energía. La manía generalmente afecta el pensamiento, el criterio y el comportamiento social en maneras que causan problemas graves y vergüenza. Por ejemplo, una persona en la fase de manía puede sentirse entusiasmada, llena de grandes proyectos que pueden incluir desde decisiones de negocio imprudentes hasta escapadas románticas y relaciones sexuales riesgosas. La manía, si no se trata, puede empeorar y convertirse en un estado psicótico.

Relación entre la ansiedad y depresión

Se consideran categorías diagnósticas diferentes, pero suelen estar íntimamente relacionadas. La explicación más clara se refiere a la depresión que surge de un intento de solucionar un problema. La solución del problema supone un esfuerzo que genera una ansiedad que se va incrementando a medida que se comprueba que no se puede solucionar el problema. En ese momento aparece la depresión, pero lógicamente no se abandona del todo el intento de solución del problema con lo cual la ansiedad persiste asociada a la depresión.

Cuando se da esta asociación para el tratamiento se tiene que definir el problema pendiente para poder iniciar el tratamiento psicológico.

Automedicación con TRANQUINAL

Sepan que están consumiendo ALPRAZOLAM que esta indicado para casos de Ansiedad, Estados de Pánico y Ansiedad Asociada a la Depresión 


El alprazolam es una triazolobenzodiazepina de vida media intermedia. para explicarles que es una Benzodiazepina: Las benzodiazepinas son medicamentos psicotrópicos que actúan sobre el sistema nervioso central, con efectos sedantes, hipnóticos, ansiolíticos, anticonvulsivos, amnésicos y miorrelajantes.
El consumo de sustancias o la automedicación
te hace correr el peligro de potenciar tu estado de
depresión y tener pensamientos con tendencia suicidas

La denominación de estos compuestos, suele caracterizarse por la terminación -lam o -lan (triazolam, oxazolam, estazolam) y por la terminación pam y pan (diazepam, lorazepam, lormetazepam, bentazepam, flurazepam, flunitrazepam, clonazepam).

Las benzodiazepinas son agentes depresores del sistema nervioso, Las benzodiacepinas (todas) bloquean el sueño profundo (fase IV del "slow wake sleep" o sueño de ondas lentas) y el sueño REM (fase sel sueño donde se observan movimientos oculares rápidos que es cuando soñamos o el sueño que recordamos). La fase IV del sueño de ondas lentas es importantísima debido a que es en esta fase del sueño donde se libera la hormona de crecimiento, garante de la inmunidad celular y de la reparación de los tejidos. También en esa fase descansan los núcleos de la vigilia que tiene una función importante en el área cognitiva (reflexión, concentración, memoria, atención e intelecto). No conviene por lo tanto bloquear este tipo de sueño. El sueño REM también es muy importante porqué descansa en esta fase del sueño el hipocampo. A pesar de que estos medicamentos tienen un uso muy difundido al revisar sus mecanismos de acción y sus efectos adictivos lo más sensato es evitar su uso en el insomnio sobre todo en el que está relacionado con el strees desadaptado donde se encuentra disminuido el sueño profundo y aumentado el superficial (para que el animal esté "en alerta" durante el sueño). En estos casos las benzodiacepinas empeorarían el cuadro de strees al terminar de apagar el sueño profundo. 

Si lo toman como un ansiolítico sepan que...

Pese a que consiguen aliviar los síntomas en la mayoría de los individuos, es recomendable que sean usadas solo por periodos cortos de 2 a 4 semanas debido al riesgo de generar tolerancia y dependencia y su falta de efectividad a largo plazo. Las benzodiazepinas comparadas con otros tratamientos farmacológicos, tienen el doble de posibilidades de causar tras su discontinuación una recaída de la condición subyacente.

Si lo toman por problemas de insomnio sepan que...

pueden ser útiles para el tratamiento a corto plazo ya que su uso esta recomendado solo para un periodo de dos a cuatro semanas por el riesgo de generar dependencia. Las benzodiazepinas mejoran los problemas relacionados con el sueño acortando el tiempo necesario para quedarse dormido, prolongando el tiempo que se duerme y en general reduciendo el desvelo.

Sin embargo, empeoran la calidad del sueño incrementando el sueño ligero y disminuyendo el sueño profundo. Otra desventaja de los hipnóticos –incluyendo las benzodiazepinas— es la posible tolerancia a sus efectos, insomnio de rebote, reducción del sueño de onda lenta y el hecho que su abstinencia está caracterizada por el insomnio de rebote y un periodo prolongado de ansiedad y agitación.

Usos no terapéuticos...

Quienes abusan de las benzodiazepinas desarrollan un alto grado de tolerancia, así como subidas en escaladas de las dosis a niveles muy elevadas. El uso de larga data de las benzodiazepinas tiene el potencial de crear dependencia física y psicológica y añade un riesgo de serios síntomas de abstinencia. La tolerancia y la dependencia de las benzodiazepinas se crea con rapidez entre los usuarios de estos medicamentos, demostrando síntomas de abstinencia de las benzodiazepinas en tan solo 3 semanas de uso continuo.

Algunas de las benzodiazepinas más abusadas son el flunitrazepam, también conocida como "droga de la violación", cuya venta fue prohibida en los Estados Unidos. El temazepam es otra benzodiazepina usada de forma recreacional, más aun por vía intravenosa, pudiendo causar complicaciones como abscesos, celulitis, tromboflebitis, trombosis venosa profunda, hepatitis B y C, VIH o sida, sobredosis y gangrena. El nimetazepam es frecuentemente usado también en Asia por consumidores de estimulantes para aplacar los efectos de su abstinencia. En los estados unidos actualmente la benzodiazepina más abusada es el alprazolam (de nombre comercial Xanax). En otras partes del mundo el diazepam (de nombre comercial Valium) es la benzodiazepina que más predomina en el abuso a sedantes.

Las benzodiazepinas se usan también ampliamente entre usuarios de las anfetaminas y aquellos que abusan de esta combinación tienen niveles más elevados de trastornos mentales, deterioro social y salud generalmente pobre. Quienes se inyectan benzodiazepinas tienen una probabilidad 4 veces mayor de compartir sus jeringas que quienes se inyectan drogas no-benzodiazepínicas. Se ha concluido en varios estudios que las benzodiazepinas causan mayor riesgo de disfunción psico-social entre sus usuarios. 

Aquellos que usan estimulantes y drogas depresivas reportan con mayor frecuencia reacciones a los estimulantes y de haber sido tratados por problemas relacionados con los estimulantes que los depresivos.

Una vez que se haya establecido una dependencia medicamentosa, el clínico tiende a establecer el consumo diario promedio de benzodiazepinas por el usuario y convertir al paciente a una dosis equivalente de diazepam antes de comenzar el programa gradual de reducción, comenzando con reducciones de aproximadamente 2 mg. No se recomienda añadir otras drogas como antidepresivos como el buspirona, bloqueantes de los receptores beta y carbamazepina, a menos que haya una indicación específica para su uso.

Desde el punto de vista Criminológico Las benzodiazepinas también han sido usadas por asesinos en serie, y por quienes presentan el trastorno llamado síndrome de Munchausen por poder. (asosciado a niños violentados en su infancia por agresiones fisicas, violaciones etc) Las benzodiazepinas se han usado para facilitar un robo y violaciones en cuyo caso con frecuencia se mezcla con comida o una bebida ingerida por la víctima. El flunitrazepam, temazepam, y el midazolam son las más comúnmente usadas para facilitar violaciones. El alprazolam ha sido utilizado en algunas ocasiones con el propósito de ejecutar actos de incesto y corrupción sexual de niñas adolescentes.

Entre los efectos secundarios más frecuentes que pueden aparecer con el uso o administración de benzodiazepinas incluyen:
  • Somnolencia
  • Vértigo
  • Malestar estomacal
  • Visión borrosa y otros cambios en la visión
  • Dolor de cabeza
  • Confusión
  • Depresión
  • Trastornos de la coordinación
  • Trastornos del ritmo cardíaco
  • Temblor
  • Debilidad
  • Amnesia anterógrada
  • Efecto resaca (tambaleos)
  • Sueños inusuales o pesadillas
  • Dolor de pecho
  • Ictericia
  • Reacciones paradójicas80
  • Tolerancia cruzada (Alcohol)

Fuentes: 

¿Sabes lo que sucede en el primer segundo FATAL después de que un automóvil que viaja a 55 millas por Hora, unos 88 km por hora, golpea un objeto sólido?

Agrégale tu estado etílico si has consumido alcohol o tu falta de descanso...
  1. En la primer décima de segundo, la defensa delantera y la parrilla SE DESTRUYEN. 
  2. Durante la segunda décima de Segundo el cofre se desmorona, levantando y golpeando el parabrisas mientras que las ruedas traseras se levantan del piso. 
  3. Simultáneamente, las salpicaderas empiezan a envolverse con el objeto sólido y aún cuando el bastidor del carro se ha detenido, el resto viaja a la velocidad de 55 millas (88 Km) por hora. 
  4. El instinto hace que el conductor estire sus piernas contra el impacto y se ROMPEN a la unión de las rodillas. 
  5. Durante la tercera décima de segundo, el volante empieza a desintegrarse y la columna del mismo alcanza el PECHO del CONDUCTOR. 
  6. La cuarta décima de segundo lleva dos pies del frente del coche destruido, mientras que la parte trasera aún se mueve a 55 millas (88 km) por hora. 
  7. En la quinta décima de segundo, el conductor queda aprisionado por la columna de la dirección y la sangre llega a sus pulmones. 
  8. En la sexta décima de segundo el impacto es tan fuerte, que los pies se salen de los zapatos aunque estén bien atados. Los pedales se envuelven en los pies. El bastidor del carro se dobla por la mitad y la cabeza del conductor golpea el parabrisas y el tablero mientras que las ruedas, aún girando, caen nuevamente al piso. 
  9. En la séptima décima de segundo, los ejes y las puertas caen, dentro del bastidor del carro atrapando al conductor. Pero a él no le incomoda, porque ya está muerto, y las últimas tres décimas de segundo no significan nada para él. 

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miércoles, 5 de septiembre de 2012

Drogas de psiquiátras

Es cierto que la introducción de los psicofármacos ha significado un progreso cualitativo en la psiquiatría; sin embargo, como para todo aquello accesible al hombre, su uso ha llevado en ocasiones al abuso. Han existido, y existen a la fecha, miles de pacientes que se encuentran bajo los efectos de los psicofármacos por razones más sociales que médicas... No obstante, el uso que se les dé a los psicofármacos puede escapar del control de la conciencia o de la responsabilidad social -como en el caso de la teoría de Einstein- sin que ello les reste validez.

Simón Brailowsky: Las sustancias de los sueños: neuropsicofarmacología

Si tomamos en cuenta la historia de la humanidad en su conjunto, el concepto de enfermedad mental resulta ser muy reciente. En la antigüedad se pensaba en términos de maldición divina; durante algún tiempo se habló de desequilibrio, luego de posesión demoníaca y más adelante de alienación social. Dependiendo de la cultura y la época, lo que el condenado, desequilibrado, poseído o alienado recibía por parte de su comunidad era castigo, aislamiento, exorcismo o marginación.

El estudio científico de las alteraciones conductuales comenzó en el siglo V antes de Cristo, cuando Hipócrates las asoció con desequilibrios de lo que diera en llamar "humores fundamentales": sangre, flema, bilis amarilla y bilis negra. Para el médico griego las alteraciones de estos humores provocaban: locura excitada, locura tranquila, melancolía o histeria. La psiquiatría moderna también se basa en la hipótesis central de los desequilibrios, aunque ya no de humores, sino de neurotransmisores químicos. Bajo esta lógica, la carencia o sobreproducción de neurotransmisores dentro del cerebro humano da pie al surgimiento de las llamadas alteraciones mentales, básicamente divididas en psicosis y neurosis.

Con la notable excepción de la medicina persa que instituyó toda una terapéutica especializada en el cuidado de estas afecciones, hasta la segunda mitad del siglo XX no existía ningún tipo de enfoque científico para tratar la enfermedad mental. A pesar de ello se utilizaban ciertos psicoactivos como alcanfor, mandrágora cicuta o vinos a los que se añadían especias, junto con métodos que invariablemente generan algún grado de violencia física tales como el cautiverio, los baños con agua helada, el semiahogamiento, las crisis provocadas por electroshocks o las terribles lobotomías.

Lo que podía ver quien se aventurase a cruzar las puertas de un manicomio era realmente aterrador: algunos aullaban atormentados en camisas de fuerza o amarrados a su camas mediante sábanas, correas e incluso cadenas; mientras otros yacían en un silencio sepulcral abandonados a su suerte en los agobiantes laberintos de sus propios pensamientos.

La historia oficial de la psiquiatría cuenta que hacia 1955 las cosas cambiarían drásticamente gracias a la introducción de nuevas drogas que, aunque no curan las llamadas enfermedades mentales, logran calmar la violencia y aliviar los ataques de ansiedad o angustia. A partir de entonces los psiquiatras han recetado fármacos principalmente para tratar las psicosis y los cuadros de ansiedad. Esta última se define como una angustia o un desasosiego que incluye agitación, inquietud, zozobra o estrés; molestias cuyo origen resulta indefinido puesto que carecen de una fuente u origen externo que justifique su aparición. Por su parte, las psicosis se describen como trastornos severos de la conducta que se manifiestan por desconexión de la realidad o defectos severos en la percepción de la misma, incapacidad para pensar coherentemente, inconciencia o falta de reconocimiento de estas anormalidades y en ocasiones, delirios y alucinaciones. Las psicosis pueden dividirse en orgánicas y funcionales.

Las psicosis orgánicas están asociadas a estados tóxicos, problemas metabólicos o enfermedades neurológicas. Este tipo de psicosis no se consideran propiamente como enfermedades sino como síntomas asociados a diversas condiciones.

Las psicosis funcionales sí se consideran como enfermedades mentales y se subdividen en:

A) Trastornos afectivos unipolares (depresión) o bipolares (manía-depresiva), que se presentan como graves anormalidades de la conducta con fuertes componentes emocionales (cambios bruscos del estado anímico);

B) Esquizofrenias, que constituyen cuadros de pensamiento alterado, con desprendimiento del sujeto de su ambiente, delirios (transfusión, control y robo de pensamiento), trastornos emocionales, alucinaciones, catatonia (inmovilidad o flexibilidad cérea), etc.; y trastornos delirantes, que reportan anormalidades conductuales causadas por delirios, o sea: ideas que a partir de ciertos elementos de la realidad se eslabonan para constituir historias o versiones de la realidad y que exageran alguno de sus elementos, ya sea conservando una hilación o sin ella (delirio de grandeza, delirio de persecución, etc.).

A medida que los psiquiatras fueron avanzando en sus investigaciones, miles de enfermos abandonaron los hospitales y miles más que antes habrían tenido que permanecer cautivos en un espacio reducido, pudieron ser tratados como pacientes "externos" capaces de incorporarse a la vida familiar desarrollando tareas productivas... Aunque como asegura el Dr. Brailowsky, no todo es bello, pues su uso ha llevado en muchas ocasiones al abuso.

Para Thomas Szasz, autor de ensayos tan polémicos como El mito de la enfermedad mental, La fabricación de la locura y Nuestro derecho a las drogas, la enfermedad mental no existe.

No es nada. Sólo es cuestión de lenguaje. Lo utilizamos como término pare describir las conductas que no nos gustan, las que rechazamos... La locura es un invento del hombre. Como cuando se pone una autopista y el hombre marca un límite de velocidad que si se rebasa se debe castigar. Igualmente, son los hombres quienes marcan pautas de comportamiento que deciden lo que es correcto o no correcto. (16)

Debido a estas reglas -para algunos no muy claras, para otros arbitrarias- el empleo y en ocasiones el abuso de fármacos para tratar alteraciones de la conducta, les ha ocasionado una mala reputación. No son pocos quienes consideran que los psiquiatras administran sus drogas como medida disciplinaria, como castigo para reprimir la rebeldía, como camisas de fuerza químicas, como formas de "dormir" los problemas sin resolverlos o para "lavar el cerebro" de los inconformes.

No obstante, independientemente de los parámetros con que se fijen los límites entre lo que puede ser considerado sanidad o insanidad mental, hay algo que resulta innegable: el sufrimiento que aqueja a personas cuyas conductas atípicas los han hecho objeto de automarginación o segregación social. Es por ello que en este capítulo trataremos los principales fármacos que emplea la psiquiatría actual para intentar palear dicho sufrimiento: los antipsicóticos o neurolépticos, los antidepresivos y el litio. Así mismo, nos ocuparemos de los ansiolíticos o sedantes hipnóticos, psicofármacos que como demuestran sus altísimas ventas, nuestra sociedad considera indispensables para calmar la angustia y combatir el insomnio entre personas ya sea plena o parcialmente incorporadas a la dinámica social.